sábado, 17 de noviembre de 2012


Nuevos caramelos desodorantes


Sudar y oler da mucho asco, tanto a quien le pasa, como al que tiene que oler a la persona sudorosa. Y sí, para estos casos existe el desodorante, pero puede ser que se nos olvide o que seamos un poco guarretes y nos dé palo ponérnoslo.

Una empresa de dulces nos da una fabulosa solución: Deo, el caramelo desodorante. No, no se meten en la axila como si fueran un ambientador de armario, sino que se toma como cualquier otra chuchería mientras te duchas. Después, cuando te secas y arreglas, te tomas otro y… ¡Milagro: se acabaron los sobacos pestilentes! La sustancia que lleva el caramelo se libera con el sudor, convirtiendo el mal olor en un perfume de rosas. Aunque parezca cosa de ciencia ficción, es tan efectivo que ya se han agotadottodas las existencias.

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